EL VIAJE DE LA VIDA

 

     Llegamos a este mundo sin equipaje, sin recuerdos, sin mas nada que un cuerpo dispuesto a convertirse en un buen ser humano, un buen hijo o hija, una buena persona… al menos esos son los deseos de nuestros padres.

Con el paso del tiempo vamos acumulando recuerdos, vamos haciendo de esos momentos nuestra valija de viaje, aun cuando siempre vivamos en la misma ciudad.

Los besos de nuestra madre, el tiempo compartido con nuestro padre, la familia, los cumpleaños, los días de escuela, los amigos, las travesuras, nuestro primer beso, las escapadas, los amigos, los enojos con nuestros padres, las lagrimas de nuestra madre, la familia, los amigos… y así vamos acumulando un sinnúmero de recuerdos que conservamos al paso de los años y que describen nuestras andanzas, sueños, afectos, emociones y realidades. Lo bueno y lo malo, aun cuando al repasar todos estos recuerdos nos damos cuenta que hemos ido dejando en el camino los malos recuerdos, es como si dejásemos  la ropa que ya no nos queda y conserváramos solo la que más nos gusta.

Nuestro equipaje no es lo que hemos obtenido como pago de un trabajo, no es algo que se pueda tocar, vender o regalar. Nuestro equipaje de vida es aquello que solo nosotros poseemos, eso que llevamos dentro, eso que nos hace ser quienes somos, lo que nos mantiene vivos, lo que nos provoca felicidad.

Con nuestros recuerdos podemos ser tan esplendidos o tan egoístas como lo deseemos, basta cerrar nuestros ojos un día cualquiera para volver el tiempo atrás y revivir un bello momento, ver un objeto o una fotografía para recordar a alguien que nunca pudimos olvidar. Tal vez sacar el tema de los recuerdos de infancia o juventud en alguna reunión familiar o de amigos… nuestros recuerdos siempre están a mano para seguir tan vivos como nosotros.

Cada día agregamos algo mas a nuestro maletero, quizás por eso es que al llegar a viejos nuestro cuerpo se encorva, como si cargásemos en la espalda un gran equipaje, aunque en realidad solo son recuerdos, los mejores momentos de nuestro paseo por esta vida…

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One Response to EL VIAJE DE LA VIDA

  1. Pepa says:

    Amiga en esa maleta caben y caben tantas cosas!! aveces deberíamos pararnos y quitar peso inútil de adentro: desánimos, tristezas, miedos… día a día la cargamos con peso de más que de nada sirve. Copio un fragmento de "Dialogos de los muertos" de Luciano de Samosta. (Lo encontré en la red)"CARONTE.- Mirad cuál es nuestra situación. Como podéis observar, nuestra barquichuela es muy pequeña, carcomida y llena de agujeros, y, sólo que se incline un poco más, volcaremos; y vosotros, habéis llegado todos a la vez, y además con mucho equipaje. Así que si embarcáis con todo, luego os podéis arrepentir, especialmente los que no saben nadar.HERMES.- ¿Y qué podemos hacer para llegar a buen puerto?" CARONTE.- Yo os aconsejo que dejéis en la orilla toda esa carga inútil y subáis sin nada, y aún así no será fácil que la embarcación aguante. A ti, Hermes, te ordeno que no permitas la entrada a aquellos que antes no hayan dejado su equipaje en tierra. De pie junto a la escalera, pásales revista y no los aceptes si antes no se han despojado de todo el equipaje.HERMES.- Tienes mucha razón, así que acataré tus órdenes. Vamos a ver, ¿quién es el primero?(—)MENIPO.- Un filósofo, aunque de hecho, puedes llamarlo impostor o charlatán. Cuando le desnudes, descubrirás bajo su capa muchos objetos ocultos, dignos de risa.HERMES.- Primero, quítate el vestido, y después todo lo demás. ¡Oh Zeus! ¡Cuánta vanidad traes!, ¡cuánta ignorancia, vanagloria, espíritu de contradicción y problemas inextricables, espinosos discursos y liosos pensamientos! Y, por si no bastara, muchísimo trabajo inútil, y excesiva charlatanería, frivolidad y gran cantidad de palabras sin sustancia y, ¡por Zeus! También traes montones de oro, sensualidad, desvergüenza, ira, y voluptuosidad. Aquí nada pasa inadvertido, por mucho que quieras ocultarlo. Deja también tu falsedad, después tu presunción y superioridad. Con toda esa carga, ni una nave de cincuenta remos soportaría tu peso.FILÓSOFO.- Me desharé de todo ello, si tú me lo pides.MENIPO.- También debería afeitarse esa barba tan pesada y espesa, Hermes, por lo menos hay cinco minas de pelos.HERMES.- Tienes razón: ¡Quítatela también!FILOSOFO.- ¿Y quién me afeitará?HERMES.- Menipo lo hará con el hacha que usan los constructores de naves. Y utilizará la pasarela como tajo.MENIPO.- No, Hermes. Será más divertido con una sierra.HERMES.- Con el hacha será suficiente… ¡Bien! Ahora, sin esa peste a animal, pareces más humano.MENIPO.- ¿Te parece si le retoco también las cejas?HERMES.- Es una buena idea, pues las tiene arqueadas en lo alto de la frente, dándole un aspecto soberbio, no sé por qué. ¿Qué es eso? ¿Ahora lloras, canalla?, ¿es que te asusta la muerte? Embarca ya de una vez.MENIPO.- Sin embargo, aún guarda lo peor debajo del brazo.HERMES.- ¿A qué te refieres, Menipo?MENIPO.- A la adulación, Hermes, con la que ganó todo lo que tiene.FILÓSOFO.- Entonces tú, Menipo, debes dejar tu libertad, sinceridad y despreocupación, también tu alma noble y tu risa: pues eres el único que no para de reírse.HERMES.- Ni hablar. Consérvalas. Pues todas ellas son ligeras, fácilmente transportables y muy útiles para el viaje."

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